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Lo leí­ en algún sitio y va a ser que es cierto: “alguien debería de ponerse a estudiar seriamente como una localidad de solo 2000 habitantes como es Ateca emana tal cantidad de talentos”.

 

Dejando aparte los eventos deportivos, no por que no sean importantes sino porque como es mi blog ahora me apetece dejarlos para más adelante, esta semana cultural comenzó con una novedad en Ateca: Medicina Legal.
Este grupo de formación irregular y dispersa y con un salero tan grande que “precipita en vaso de agua” nos hizo pasar al menos 20 minutos agradables entre sus boleros bien cantados con unas voces bien “tuneadas”, risas desenfadadas y desatinos coyunturales como las gafas voladoras y guitarras dignas del mismí­simo Copperfield. No estamos acostumbrados a verlos por la zona, pero servidor al menos lo hará encantado.

Medicina Legal In The House

La semana continuó en un Domingo que nos hizo madrugar a todos muchos para poder asistir al V Torneo de Tiro con Carabina gracias al cual supimos que la punterí­a de los cazadores del lugar es casi extrema. O eso, o las dianas estaban demasiado cerca.
¿Esto era deporte? Bueno, pues se me ha colado aquí.
A ver si para el año que viene además del marcador electrónico gigante y de la diana ampliada nos inventamos algo más con el que sorprenderos.

Daremos un gran salto en tiempo pasado para ir hacia el futuro y llegaremos a lo que viene siendo el Dia del Árbol que como es tradición se celebra el día de San Jorge y en el que, siguiendo la tradición, todo aquel que quiera puede colaborar con el medio y con el ambiente plantando un árbol. ¿Dónde? En las cercanías del campo de futbol.
En este dí­a se suceden unos cuantos acontecimientos encadenados en San Cristobal, entre ellos dos que son tí­picos de Ateca y que al que escribe le gustan también: vermut y comida popular. Notar que gracias a la falta de responsabilidad de algunas personas que en fechas veraniegas optaban por asar carne en las parrillas con el consabido riesgo que ello tení­a, este año no se han podido emplear ya que con gran juicio estas han pasado a mejor vida.
Pero continuemos con este día porque las juventudes (muy jóvenes) de Ateca representaron con bastante desparpajo y alegrí­a la obra “Blancanieves y los Siete Enanitos”. El sol hizo acto de presencia y nos “alegró³” el día con alguna que otra insolación y algún tostamiento de pieles.

El dí­a no terminó aqui por la Sala Multiusos fué el lugar en el que Alberto Lasala dió una magistral charla sobre Agricultura Ecológica. La cosa no fué breve en absoluto pero tampoco dejó de ser interesante en ningún momento y os lo dice alguien que poco entiende de huertos y menos aún de agricultura ecológica. Es agradable presenciar como el conocimiento adquirido con casi 50 años trabajando los campos han forjado una persona entusiasta, feliz y con ganas de compartir y de seguir aprendiendo de su trabajo y que nos asombró a todos con su manejo de la cultura y de la espontaneidad y “campechaneidad”.
El lado negativo: nos hizo ver como la agricultura tradicional está destrozando los campos y lo que nos llevamos a la boca todos los días.
Mi reflexión: es triste que llamemos agricultura tradicional a la que está basada en pesticidas, nitratos y otras zarandajas quí­micas y no a conocer las plantas de verdad. No me lo tengáis muy en cuenta, es un sueño romántico de alguien que, como he dicho, poco entiende de huertos y menos aún de agricultura ecológica.
Si queráis saber más sobre el tema: http://naturateca.blogspot.com/

Tras esta charla de hora y media que empezó a las 19:30 y termino a las 22:30 todos nosotros conseguimos llegar, queriendo o sin querer, al viernes.
El viernes 24 asistimos a una actuación de aquellas que no te dejan indiferente. Pudiera ser la “refundación (ahora que esta palabra está de moda) de Denominación de Origen ATK” o simplemente un reciclado del nombre para esta actuación comico-teatral pero lo cierto es que el trio formado por Gabriel-Oscar-Saul no falló y entre risa y morcilla todos los presentes vimos como el tiempo pasaba a gran velocidad. Total, que a esto no he dicho que se llamaba Noche de Cabarét.

El sábado otro clásico: Certámen de Pintura Rápida (pintura y no dibujo, que no es lo mismo) con algunas de obras de gran calidad y que dejaban ver grandes artistas en potencia los unos, y grandes artistas ya hechos los otros.
El di­a avanzó y con el las actividades pero como yo no va­ más que las última pues me salto las de enmedio: con Un mundo de Sueños la magia apareció en la Sala Multiusos gracias a Almozandia que nos trasporto tanto a pequeños como a mayores (no tanto ehhh) a descubrir como no solo Medicina Legal es capaz de hacer desaparecer objetos (¿encontraron la guitarra al final?). Muy bien por ellos y por el pequeño mago que con solo 18 años nos dejó a todos asombrados. Lástima que no me acuerdo de su nombre porque si lo supiera aquí­ quedará plasmado para todos los que quisieran leerlo.

Y ya llegamos al domingo 26 con el conocido Dia de los Oficios Perdidos en el que hubo comidas para que todos los asistentes pudieran degustar las deliciosas torrijas, pastelillos, migas, bolas, salchichas y unas cuantas recetas más, que son tradicionales o bien de Ateca o bien de los lugares de donde proceden algunos de los habitantes que aquí residen y que ellos han tenido a bien traerse un pedazo de sus culturas para compartirlo con los demás.
Todos sabemos que el buen tiempo terminó ese mismo día ya que lloví­o por la mañana hasta las 9 y algo y que luego cayeron cuatro gotas dispersas desluciendo la jornada. Podría haber sido peor, la verdad.
A mitad de mañana asistimos a un duelo que a lo mejor se repite otra vez o a lo mejor no, pero ahí­ estaban la Escuela de Pulso y Pua de Ateca disputándose el protagonismo con los dances de los Gigantes y los Cabezudos. Y es que cuando la oferta de actividades es tan grande en tan solo una mañana algo ha de coincidir en el tiempo. Yo, de verdad, que más no les podía subir el volumen a las guitarras.
Más cosas de este dia, pues el trasquilamiento a las ovejas que perdieron cada una unos 200 kilos de peso en lana en el “dia más soleado del año”, así­ que claro, no las podían tener al aire libre todo el tiempo.

Y las Jornadas Culturales concluyeron con una gran comida de hermandad en la que la organización y colaboradores pudo degustar una serie de manjares que no puedo decir cuales fueron por que no pude asistir. Seguro que las cocineras, como siempre, hicieron unos guisos dignos de reyes.

Espero disponer de más imágenes o vi­deos de estas jornadas en fechas próximas para ampliar esta mini-crónica. De lo que no he escrito ha sido porque no lo he conocido, y lo que no he conocido ha sido porque no he podido.